El último escaparate del año como muestrario de los horrores. La prueba de que lo que la prensa en cualquiera de sus soportes nos ofrece día tras día es pura basura visual. Fotografías vacías, desprovistas de significado y sin vínculos con lo más preciado del periodismo: los hechos. Fotografías pictorialistas -¡a estas alturas!-, y ancladas en la banalidad.
En el concurso a lista cerrada de TIME parece que Todd Heisler va en cabeza con una imagen tramposa sobre la guerra de Iraq al estilo al que nos tienen acostumbrados las publicaciones norteamericanas: el drama, las lágrimas, los nombres y apellidos se reservan para los propios, jamás para el enemigo. Los precedentes son abundantes, como el propio World Press Photo de 1991, la fotografía de David Turnley que no sólo mimetiza la famosa portada de LIFE de Larry Burrows, sino que sobretodo retuerce la guerra del Golfo hasta convertirla en el lugar del dolor del fuerte, ocultando deliberadamente los hechos. El drama y las miles de muertes causadas se resumen en el drama y en la muerte de uno de los propios. Uno de los nuestros, claro. Se hurta el debate y la perspectiva histórica. Se dirigen convenientemente nuestras miradas.
Conocemos el nombre y el grado militar del Teniente James Cathey, podemos observar los rostros serios de los pasajeros del avión a su llegada a Reno y comprendemos el hábil y efectivo juego visual que nos oferta Heisler, un fotógrafo avezado. La historia, como siempre, escrita, fotografiada, publicada y resumida por quienes son capaces de hacerlo.
Por lo demás, las fotos del año de TIME, por supuesto, muestran desde su rincón los acontecimientos que les son familiares y queridos. El huracán Katrina, el tsunami, el terremoto de Pakistán, la muerte del Papa, las elecciones en Afghanistán y en Iraq, la guerra…., los atentados de Londres, los disturbios en París, las evacuaciones de los colonos judíos, etc,…., todo un año de imágenes en el mundo reducido a la mediocridad. Las fotos más importantes, como suele ser habitual, jamás hablan de nosotros.
Aquí, EL MUNDO sigue la estela y reproduce el esquema con originalidad. Nos interesa el tsunami, Pakistán, la muerte de Papa, el Katrina, la guerra…., los atentados de Londres, los disturbios de París, todo aderezado con algún toque local: el accidente de Rajoy, inmigrantes en Ceuta y Melilla, el Roland Garros de Nadal, y por supuesto Fernando Alonso.
Las fotos del año, nada más y nada menos. Imágenes anoréxicas para un mundo obeso.
Monthly Archive for Diciembre, 2005

Clemente Bernad. 30 de diciembre de 2005. Pamplona/Iruñea.

Clemente Bernad. 29 de diciembre de 2005. Pamplona/Iruñea.

Clemente Bernad. 28 de diciembre de 2005. Pamplona/Iruñea.

Clemente Bernad. 26 de diciembre de 2005. Pamplona/Iruñea.

Clemente Bernad. 25 de diciembre de 2005. Pamplona/Iruñea.

Clemente Bernad. 24 de diciembre de 2005. Pamplona/Iruñea.

La imagen de la felicitación navideña de los Reyes es un montaje fotográfico. De EL MUNDO.ES
Como es sabido, a fotografía aún disfruta de un estatuto de veracidad que le permite jugar con ventaja en multitud de envites. Sin embargo, hace ya tiempo que dejó de ser un medio inocente para espectadores ingenuos, y comenzó a mostrar abiertamente toda su carga política, social, cultural y sobretodo ideológica.
Componer una imagen a base de unir delicadamente trozos de varias diferentes no es, evidentemente, reprochable. Siempre, claro está, que no se pretenda conseguir algo mediante el engaño y la superchería. Ya lo hicieron antes muchos otros. Algunos pagaron por ello con el desprecio y el olvido y otros asentaron su fama precisamente en sus imágenes más fraudulentas. No es lo mismo llamarse Brian Walski que W. Eugene Smith. Tampoco es lo mismo jugar a las imágenes ortopédicas en el mercadeo artístico que entretenerse haciendo collages para persuadir en un contexto de confianza y veracidad. Trotsky y Kamenew desaparecieron de la imagen junto a Lenin; Khaldei escenificó y retocó su famosa foto de la toma del Reichstag; Rosenthal consideró que la bandera de Iwo Jima era demasiado pequeña y subió con una mayor para lograr el premio Pulitzer; W. Eugene Smith escenificó con fruición y se entregó con pericia al collage fotográfico; Franco y Hitler en Hendaya componen una imagen distribuida por EFE que jamás existió; nunca se sabrá qué pasó aquel día en Cerro Muriano.
La lista es tan larga como las discusiones acerca de la veracidad, de la falsedad y de la pertinencia de unas y otras fotografías.
No creo que la virtualidad de la familia real española sorprenda a nadie. Ya sabíamos que todo era un montaje, claro.
Clemente Bernad. 22 de diciembre de 2005. Casa de Misericordia de Pamplona/Iruñea.




